28 de septiembre de 2026 · Equipo Recibix
Facturas exoneradas: cómo emitirlas correctamente
Qué es una factura exonerada en Honduras, quiénes califican (SAG, diplomática, ZOLI/ZIP), qué dato no puede faltar y los errores más comunes al emitirla.
Tarde o temprano te llega un cliente con una constancia de exoneración y la pregunta te agarra a medio mostrador: ¿le cobro ISV o no? Emitir mal una factura exonerada te puede costar una revisión del SAR o, peor, que la exoneración de tu cliente no quede respaldada. Aquí va lo que necesitas saber para hacerlo bien.
Qué es una factura exonerada
Una factura exonerada es la que emites a un cliente que, por ley, no paga ISV en esa compra. No depende de qué vendes —tus productos pueden tener tasa 15% o 18% normalmente— sino de a quién le facturas. Cuando el cliente tiene una exoneración vigente, toda la factura pasa a exenta, sin importar la tasa de cada línea.
Esto es distinto de un producto exento por naturaleza (como parte de la canasta básica o medicinas). Si ya tienes dudas sobre esa diferencia, lee primero el artículo sobre qué productos van exentos de ISV (link más abajo).
Quiénes califican
En Honduras las exoneraciones de ISV más comunes que vas a ver en el mostrador son:
| Tipo | Para |
|---|---|
| SAG | Exoneraciones del sector agropecuario |
| Diplomático | Misiones y personal diplomático |
| ZOLI / ZIP | Zonas libres y parques industriales |
En cualquiera de los tres casos, el cliente debe presentarte una constancia vigente que respalde la exoneración. Sin ese documento, no hay base para dejar de cobrar el ISV.
El dato que no puede faltar: el número de constancia
No basta con marcar "exonerado" en el sistema. Cada factura exonerada debe llevar el tipo de exoneración y el número de constancia que el cliente te presentó. Ese número es lo que respalda la exoneración ante el SAR si alguna vez la revisan.
Si marcas el tipo pero dejas el número en blanco, el cálculo del ISV sale bien, pero el documento queda sin el dato que lo justifica — y ese es exactamente el tipo de detalle que un contador o un auditor te va a pedir después.
Cómo se ve en el documento
Una factura exonerada no se ve igual que una factura normal: el PDF debe identificarse claramente como tal, con el tipo de exoneración y el número de constancia visibles, además del desglose habitual. Es la manera de que cualquiera que la revise —tú, tu contador o el SAR— vea de inmediato por qué esa venta no lleva ISV.
Errores comunes al emitirlas
- Aplicar la exoneración al producto en vez de al cliente. La exoneración no cambia la tasa del producto: cambia el resultado de esa factura para ese cliente puntual.
- Dejar el número de constancia vacío. El total sale correcto, pero el documento no queda respaldado.
- Confundir exoneración con descuento de tercera o cuarta edad. Son dos cosas distintas: una quita el ISV por completo, la otra aplica un porcentaje de descuento sobre el total y sí recalcula el ISV sobre el monto rebajado. No se resuelven de la misma forma ni llevan el mismo dato de respaldo.
- No verificar que la constancia esté vigente. Una exoneración vencida no es exoneración.
Ante cualquier caso particular que no encaje claramente en estas categorías, la recomendación general es la misma de siempre: consulta con tu contador antes de asumir que una venta califica.
Cómo se maneja en Recibix
En Recibix, la exoneración se captura al crear la factura, en Opciones avanzadas: eliges el tipo (SAG, diplomático o ZOLI/ZIP) y anotas el número de constancia. Al aplicarla, todas las líneas de la factura pasan a exentas automáticamente, el PDF se identifica como factura exonerada con el tipo y el número visibles, y el registro viaja completo a tu Libro de ventas, sumando en la columna de exento.
Lee más sobre cómo se calculan exoneraciones y descuentos en Facturación y el SAR.
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